¿Por qué se dice que Cobá es una ciudad mágica?

La ciudad de Cobá está ubicada muy cerca de otros destinos turísticos importantes de México. Se encuentra a 175 km de Tulum, a 110 km de Playa del Carmen y a 180 km de Cancún. Generalmente, es presentada como la ciudad maya más misteriosa dentro de la península mexicana de Yucatán, por sus yacimientos arqueológicos de gran riqueza histórica y por la mística que envuelve al lugar.

 

Ahora bien, ¿cuáles son los cinco encantos mágicos que tiene para ofrecer Cobá? ¡Te lo contamos aquí mismo!

 

 

1- La estela misteriosa de Cobá

 

Dentro de la cultura maya, las piedras talladas o “estelas” fueron símbolos de mucho interés comunicacional e interpretativo. Allí se dejaban asentados conocimientos populares y cosmogónicos y glorificaciones al Rey o a acontecimientos relacionados a él. En Cobá hay varias estelas, pero una se destaca particularmente.

 

La llamada “Estela 1 de Cobá” es la que dio origen a una serie de especulaciones apocalípticas relacionadas con el fin de una era dentro del calendario maya. En ella se lee la fecha 12 de Diciembre de 2012 y, más allá de las distintas versiones, lo cierto es que previo a aquel momento atrajo a muchos turistas e investigadores que creían en la posibilidad de que ocurriera un fenómeno trascendente a nivel mundial.

2- Xenotes

 

Los xenotes (o cenotes) son pozos naturales colmados de agua cristalina. Suelen ser circulares en su gran mayoría y tienen paredes abruptas que rodean un espacio acuático. Su profundidad varía dependiendo de la zona. Cobá, además de los yacimientos arqueológicos ya mencionados, cuenta con tres destacados cenotes que pueden visitarse.

 

 

 

El Cenote Choo-Ha o “gota de agua” es poco profundo y de fácil acceso, de allí que sea el elegido como primera aproximación a estas increíbles formaciones. El Tankach-Ha o “aguas profundas” tiene, como su nombre lo indica, treinta y cinco metros de profundidad y eso uno de los cenotes subterráneos con más magia en su interior, el elegido de los aventureros. Por último, el Multum-Ha o “cerro de piedras” es de profundidad media y cuenta con una gran estructura de madera para recostarse y descansar.

En los dos primeros se pueden observar estalactitas y estalagmitas de todos los tamaños y, dependiendo de la época del año, en todos ellos se pueden realizar actividades acuáticas recreativas.

3- En medio de la selva

A diferencia de otras ruinas mayas de la zona, Cobá se erige en el medio de una tupida vegetación subtropical, lo que hace que el recorrido incluya la observación detenida de gran variedad de plantas, árboles y frutos. Asimismo y debido, justamente, a esas características climáticas, la fauna autóctona asoma cada tanto con algún gesto desprevenido que sorprende a los turistas.

Monos y aves varias, cuando el sitio está en calma, suelen aparecer con cautela, al igual que los peces que habitan los cursos de agua. En este sentido, los guías y conservacionistas de Cobá insisten en ser sumamente respetuosos con los animales y en procurar mantener las condiciones naturales del entorno.

Dentro de este contexto y después de realizar alguna caminata o recorrido en bicicleta, es fácil pensar en hacer un descanso bajo el techo natural de la sombra de los árboles o a orillas de algún lago o cenote.

 

4- El éxodo maya

 

Según historiadores, la ocupación prehispánica de Cobá habría acontecido entre los años 100 y 200 a.C., desarrollándose a un ritmo parejo. El crecimiento sostenido y le habría permitido, alrededor del año 400 a.C., consolidarse como un punto estratégico desde donde se ejercía el control territorial de la zona.

 

Unos doscientos años más adelante, la situación comenzó a modificarse, debido al fortalecimiento de ciudades cercanas  y al surgimiento de otras nuevas. Es así como, alrededor del año 1000 a.C., Cobá habría perdido el rol protagónico de poder dentro del panorama sociopolítico.

 

En textos que recogen la historia del lugar, se dice que, en el siglo XVI, cuando los españoles llegaron, Cobá estaba deshabitada y abandonada. Una de las principales hipótesis es que, dados algunos enfrentamientos y disminuida su relevancia política, los mayas se habrían ido trasladando a otros poblados cercanos. La selva la mantuvo bien oculta bajo su flora hasta que a principios del siglo XX un grupo de arqueólogos inició las primeras investigaciones.

5- Senderos que se bifurcan

Uno de los atributos más significativos que tuvo que ver con el auge de Cobá fue la increíble obra de ingeniería que realizaron los mayas al delimitar y abrir una red de cinco caminos (en lengua maya: sacbé singular; sacbeob plural) a sus laterales. A partir de ello y sumado a la existencia de varios lagos alrededor y a su riqueza agrícola, las relaciones comerciales no tardaron en llegar.

Además de la función puramente comercial de los caminos, estos tenían un gran valor ritual. Según John Lloyd Stephens, un explorador y escritor y estadounidense que participó en diversas investigaciones sobre la civilización maya, los sacbeob eran los trayectos obligados durante las procesiones y, al cruzarlos, los mayas recitaban oraciones mántricas.

Desde lo alto del Complejo del Castillo, uno de las estructuras arqueológicas principales de las ruinas, pueden divisarse cinco sacbeob. Sin embargo, como aún quedan partes de las ruinas de sin explorar y dado también un margen normal de error posible, no hay acuerdo acerca de cuál es la cantidad exacta de caminos allí trazados. Sí hay coincidencia en que, al momento, son algo más de cuarenta. Todos ellos, esperando a ser recorridos por turistas dispuestos a perderse ¡en la misteriosa Cobá!